El Cristo de los Vaqueros, crucificado obra del imaginero Francisco Antonio Ruiz Gijón, es una de las imágenes titulares de la Hermandad de Escardiel.

Detalle del rostro del Cristo de los Vaqueros

Desde antiguo, se veneraba en la Ermita de Nuestra Señora Santa María de Escardiel la imagen de un cristo crucificado. Prueba de ello es que desde finales del siglo XVI se conservan varias partidas testamentarias en que se legan algunos reales para misas en honor de esta imagen.

Cuenta la leyenda que cuando los vaqueros pasaban ante la Ermita, ofrecían aceite para la lámpara que alumbraba la imagen del crucificado. Es por ello que, con el paso del tiempo, a aquella imagen se la llamó “de los Vaqueros”, pues eran los que mayor devoción le procesaban.

La antigua imagen del crucificado de la ermita de Escardiel aparece recogida en un inventario del año 1656 en el Archivo del Arzobispado de Sevilla. En todo el siglo XVII, y hasta el año 1816, el crucificado goza además de la titularidad de la hermandad. Oficialmente ésta aparece constituida como ‘Cofradía del Santísimo Cristo de los Vaqueros y Nuestra Señora de Escardiel’, título completo con el que se documenta en el Catastro de Ensenada, en 1760.

El día 29 de agosto de 1677 la Hermandad concierta ante el escribano Vicente de Aguilar la hechura de un nuevo Cristo, con la advocación “de los Vaqueros”, encomendado la tarea al joven escultor Francisco Antonio Ruiz Gijón, siendo esta la primera imagen documentada de un crucificado realizada por el imaginero utrerano.

En el protocolo se especifica que debe ser “de madera de sipres encarnado todo ello de sinco cuartas y media con su cruz puesto en ella como se acostumbra de madera tosca…”. Como fecha de entrega se pactó el 24 de diciembre de dicho año.

A partir de aquí, la devoción del Cristo va aumentando, igual que la fama de Ruiz Gijón, la cual, alcanzaría su cima con la talla del Cristo de la Expiración en 1682 de la Pontificia, Real e Ilustre Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Expiración y Nuestra Madre y Señora del Patrocinio en su Dolor y Gloria, conocida popularmente en Sevilla como “El Cachorro”.

Cristo de los Vaqueros

El Cristo de los Vaqueros sobre su altar en la Ermita de Escardiel

Para los conservadores del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, que intervienen la talla en 1997, el Cristo de los Vaqueros se entronca con el estilo flamenco por “el acusado descolgamiento, con los brazos casi paralelos entre sí y con la característica disposición de los pies, montando uno sobre otro en una fórmula compositiva sin precedentes en la escuela sevillana anterior…”.

Asimismo, realizaron un análisis para establecer similitudes con la talla de “El Cahorro”, observando “un característico rostro de acusado rasgo lineal, nariz recta, ojos almendrados y pómulos salientes; el cabello está trabajado de forma coincidente a base de largos y finos gubiazos”.

Actualmente. el Cristo de los Vaqueros se venera en la Ermita de Nuestra Señora de Escardiel de Castilblanco de los Arroyos. La imagen se situa en el muro izquierdo del presbiterio, sobre un altar en forma de cruz de fábrica,